{image}http://imagen.eldia.co/cache/periodismo/billetes_595.jpg{/image}Ante la iniciativa de negociar con el gobierno nacional y los empresarios un aumento del 7% del salario mínimo para el 2013, varios trabajadores y sindicatos han levantado sus dudas frente a la calidad de vida que brindaría este pírrico incremento.

Algunas centrales obreras han manifestado que el aumento del 7% no es suficiente para que los trabajadores y la población colombiana pueda adquirir condiciones dignas de vida, así lo indicó Germán Caballero, miembro de la UNEB. “La negociación del salario mínimo es la mejor forma de lograr que el país salga de la deshonrosa  lista de ser uno de los países más desiguales del mundo”.

Caballero también explicó cómo la lógica de mantener los salarios bajos en un país donde el fortalecimiento de la extracción minera y petrolera está en auge permite que las empresas multinacionales sigan realizando explotación extensiva de los recursos naturales además de facilitar la pérdida de garantías laborales. “bajo salarios significa sobreendeudamiento de los hogares con la banca privada lo que en el mediano plazo terminará convirtiendo la economía del país en una burbuja especulativa a gran escala, porque el crédito solicitado por los hogares colombianos no podrán ser pagados”.

Es importante tener claridad que el aumento del salario mínimo es un debate estructural y no solo una discusión de una cifra o si debe estar o no considerada la inflación que maneja el gobierno, lo importante es incentivar la economía a través de la promoción del mercado interno lo que significa depositar mayores ingresos a los trabajadores para que se estimule el consumo, tomando como ejemplo países como China, EEUU etc. Esto propone salir del modelo de reprimarización de la economía e instalarnos como un país con la capacidad de estructurar su propia industria para su consumo, concluyó Caballero.

Las Centrales obreras que han propuesto el aumento del 7% son la CGT y la CTC, pues la CUT expresó que antes de elaborarse un debate sobre la cifra, se debe implantar un debate nacional sobre las condiciones laborales con las que actualmente cuentan los trabajadores y desarrollar un análisis objetivo sobre las implicaciones sociales que traería la reforma tributaria.