{image}http://eldia.com.co/images/stories/171212/004.jpg{/image}Toda reforma tributaria es siempre la consolidación, la profundización o un cambio de un régimen económico, porque abarca diferentes aspectos básicos de la estructura social, de ahí que este tipo de debates deben darse con tiempo y con argumentos académicos y políticos fuertes. De allí surge la preocupación de los trabajadores y estudiantes frente a esta iniciativa.

Desde que el gobierno nacional anunció en el mes de abril la intención de modificar el sistema tributario en el país diferentes sectores se mostraron expectantes a la propuesta. Desde el comienzo se intuían las implicaciones de modificar la forma de tributación en el consumo, los salarios, las utilidades y en general sobre la estructura de los sistemas de precios.

Tras la presentación de la propuesta por parte del gobierno nacional el 2 de octubre, se evidenció las claras intenciones de disminuir la carga tributaria a las grandes compañías y a las personas más ricas del país, incrementando la carga impositiva tributaria en los asalariados, disminuyendo la carga a las empresas como lo muestra la disminución del impuesto de renta de un 33% a un 27%, explicó Juan Carlos Agudelo, economista y afiliado a Sinedian.

“Es la primera vez que los técnicos de la DIAN no intervienen directamente en la elaboración del borrador de la Reforma Tributaria. La unidad de estudios económicos de la entidad realizaba los estudios que consistían en la modelación econométrica de escenarios tributarios con y sin reforma tributaria. A su vez, la Dirección de Gestión Jurídica aportaba su acervo de conocimiento técnico jurídico con el que se le daba forma al texto de proyecto de ley. El texto de la reforma inicialmente radicada el Congreso mostraba fallas con la evidente ausencia de datos e información confiable con la cual el gobierno ha pretendido apoyar la sustentación técnica de la propuesta ante el Congreso.” indicó Agudelo.

“Es inaceptable que el gobierno confíe los apoyos técnicos de la reforma tributaria a un funcionario como Juan Ricardo Ortega, que como él mismo dice, le da “mamera” construirlos. Y que sea justamente el rector técnico de la política tributaria, un  experto en métodos de medición y análisis aritmético, graduado de la Universidad de los Andes y Yale en los EE.UU., que sin el más mínimo asumo de decencia, le diga a la opinión pública,  que carece de estudios técnicos que soporten la Reforma Tributaria”.

Por lo pronto los congresista están terminando de debatir las cerca de 300 proposiciones, los 150 impedimentos y las 50 nuevas propuestas de inclusión de artículos que han sido presentadas en el transcurso de estos tres meses, para esto tendrán el lunes y el martes para dirimir estas discusiones y el miércoles votarán a pupitrazo la nefasta propuesta.