{image}http://eldia.com.co/images/stories/270912/004.jpg{/image}El Banco de Santander decidió hace cinco meses salir de Colombia para poder sortear las exigencias económicas que normativamente impuso la Unión Europea, para prevenir que la crisis económica no se siga profundizando en la región occidental del antiguo continente.

Entre las razones para escoger a Colombia como el país a abandonar eran poder suplir el capital estructural que le exigen tener a las entidades financieras europeas y la poca relevancia que tenía el banco en el país pues en el último sondeo realizado el Banco Santander quedó en el puesto 14 de 17 entidades financieras que se contabilizaron, lo que precipitó el retiro de las plazas en el país.

“El regreso del Banco Santander en el 2013 se debe entender como una jugada económica, ellos vuelven al país como banca de inversión, un banco del segundo piso, gestionando de esta forma recursos propios y de inversionistas extranjeros en proyectos de infraestructura para el tránsito de mercancías”, explicó Germán Caballero, trabajador afiliado a la UNEB.

Frente a este anuncio del Banco Santander de invertir en la construcción de infraestructura, hay que tener mucho cuidado, pues en países como Chile las carreteras son propiedad de las transnacionales.  Para esto se están valiendo de criticar los diseños e ingeniería colombiana, además de afirmar que el sector financiero español cuenta con el dinero para esta inversión y que  el estado  no debería intervenir  pues este lo que atrae son casos de corrupción. Pero de fondo lo que quedaría en el país es una pérdida enorme de soberanía vía privatización de avenidas, que se vería reflejado en el aumento de peajes y hasta el no transito de ciudadanos comunes en algunas  carreteras.

“Con esto se demuestra que el Banco Santander viene en la lógica de no rotar capital financiero, sino de captar dinero a través de la inversión directa en negocios jugosos como el de la infraestructura” concluyó Caballero.