{image}http://lh3.googleusercontent.com/-xKQGbtc04hA/U5iE4EQCC-I/AAAAAAAAHj8/GvG7CBDub9g/s500/eln.jpg{/image}El anuncio del inicio de los diálogos de paz con el ELN que se dio ayer lunes abre un nuevo escenario que posibilita la interlocución con la sociedad civil. Pero también significa la posibilidad de construcción de un país más equitativo.

Germán Roncancio, docente investigador, integrante de ‘Universitarios por la Paz’ y la organización ‘Clamor por la Paz’, resalta que “es un avance significativo, luego de muchas exigencias del movimiento social popular, de la sociedad civil, que han venido exigiendo la apertura de los diálogos del gobierno con esta guerrilla”.

‘Clamor por la paz’ lideró un movimiento que pedía al Estado estos diálogos con la insurgencia del ELN; envió múltiples cartas y hoy aplaude ese compromiso de sentarse a la mesa y de firmar un futuro acuerdo.

Destaca que en estos diálogos se haya concedido mayor participación de la sociedad civil. Roncacio dice que esto le da un “carácter de mucho mayor protagonismo con decisión como condición sine qua non, que se trasluce en los primeros puntos del comunicado emitido el martes”. El segundo punto de la fase exploratorio dice: “las delegaciones acordaron que la agenda de conversaciones incluirá los puntos de víctimas y participación de la sociedad”.

En la realidad, los temas de conversación con la guerrilla no se reducen al gobierno y a la insurgencia. Tal como en el caso de las FARC, hay algunas similitudes en el origen del conflicto estructural, como territorios, tierras, víctimas, participación y representación política. Por eso el pueblo colombiano debería tener voz más allá de la refrendación de los acuerdos, en el alcance de los contenidos de la agenda. El efecto vinculante de las comunidades y movimientos sectores sociales organizados debería ser tanto en la agenda específica como en la construcción de país.

Roncancio expresa que estos diálogos proyectan la posibilidad de construcción de una gran agenda social, académica y política de la paz que supere las causas del conflicto armado en Colombia.  “Creemos como ‘Clamor’, en relación con muchas iniciativas de derechos humanos y de paz, la imperiosa necesidad de que se construya, que emerja, una agenda propia del movimiento popular y de la sociedad civil. No en contravía de las que están establecidas o se están generando con la insurgencia, sino más global, compleja y estructural de los problemas a mediano y a largo plazo”.

Definitivamente este es un paso importante, lograr acuerdos para terminar con las FARC y el ELN al tiempo es una oportunidad histórica para finalizar el conflicto armado en Colombia. En la cual, la última palabra la tiene el pueblo, por ende, debería estar encaminada a definir un sentido de país digno, soberano y en paz.