{image}http://lh3.googleusercontent.com/-sD1wERgAC24/U5omALOobwI/AAAAAAAAHl8/LCrhRe8_Uqk/s500/oscar_ivan_zuluaga.jpg{/image}El debate electoral de las elecciones a la presidencia inició y se ha mantenido en una guerra sucia, donde salieron a relucir chuzadas y campañas de desinformación de ambas partes. En especial, el tema del hacker tiene preocupado al movimiento sindical por la posibilidad de despertar al DAS.

El ambiente previo a las elecciones presidenciales ha sido bastante sucio. La campaña está basada en chismes y escándalos agrandados por la poca objetividad de los medios de comunicación. Un hecho en particular ha despertado el interés nacional. El video donde se ve al candidato del Centro Democrático Oscar Iván Zuluaga reunido con un hacker encargado de interceptar información alrededor del proceso de paz. Andrés Sepúlveda, el hacker, tiene una investigación en la Fiscalía, pero el candidato sigue su campaña por ser el próximo presidente de Colombia. Álvaro Uribe está detrás de él.

El sindicalismo prendió enseguida sus alarmas. El hacker está investigado por conseguir información de manera ilícita en las redes sociales y ‘chuzando’ los diálogos de paz. El gobierno de Uribe se caracterizó por no respetar el derecho de opinión ni la libertad sindical. Así que las posibilidades de regresar a un gobierno autoritario son bastante altas.

En Colombia, el tema de derechos humanos es muy sensible para las organizaciones sindicales; en la OIT el país está entre los 25 países más peligrosos para el ejercicio del sindicalismo. Así que el movimiento sindical tiene una decisión fundamental el 15 de junio.

Con estos antecedentes, no sería extraño que en un posible gobierno de Zuluaga se usen las redes sociales y las interceptaciones de correos para hacer listas de todos los contradictores del gobierno. Hoy en día, sindicalistas como Huber Ballesteros son víctimas de persecuciones similares.

“Nos preocupa que regresemos a las experiencias del DAS, donde a través del uso ilegal de interceptaciones hacían listas para luego asesinar a los dirigentes sindicales. Eso sería un retroceso terrible donde regresaría esa política de persecución, de terrorismo de Estado y estamos alertando en el proceso eleccionario. Muchos sectores democráticos, hemos decidido apoyar los diálogos de paz y defender los derechos humanos”, manifestó Alberto Vanegas, directivo de la CUT nacional.

Por el momento, se espera que la justicia haga su trabajo como debe ser (Sepúlveda recuperó la libertad hace poco, aunque fue nuevamente capturado), que se apliquen las condenas y, sobre todo, que se conozca la verdad. El fantasma de las chuzadas viene de la mano con el fantasma de los homicidios a sindicalistas.